Moby Dick
Moby Dick —SÃ, sÃ, rodeando el cabo de Buena Esperanza es el camino más corto hacia Nantucket —soliloquió de pronto Starbuck, sin prestar atención a la pregunta de Stubb—. La galerna que ahora nos golpea para hundirnos la podemos tornar en viento favorable que nos impulse a nuestro hogar. Allá, a barlovento, todo es negrura de perdición; pero a sotavento, en dirección al hogar… veo que allà clarea; y no con luz de relámpago.
En ese momento, en uno de los intervalos de profunda oscuridad que seguÃan a los destellos, se escuchó una voz a su lado; y casi en el mismo instante una descarga de truenos estalló en lo alto.
—¿Quién está ah�
—¡El Viejo Trueno! —dijo Ajab, tanteando su camino junto a las amuradas, en dirección a su cavidad de pivote; aunque repentinamente encontrando su ruta claramente mostrada por impelidas lanzas de fuego.