Moby Dick
Moby Dick (Ajab en el timón. Starbuck acercándosele.)
—Debemos arriar la verga de gavia del mayor, señor. El zuncho del penol se está soltando, y el amantillo de sotavento está medio deshecho. ¿La arrÃo, señor?
—No arriéis nada: amarradlo. Si tuviera galopes de monterilla, los guindarÃa ahora.
—¿Señor?… ¡En el nombre de Dios!… ¿Señor?
—SÃ.
—Las anclas columpian, señor. ¿Las subo a bordo?
—No arriéis nada, y no toquéis nada, al contrario, amarradlo todo. El viento arrecia, pero todavÃa no ha llegado a mis planicies. Apresuraos, y cuidad de que se haga… ¡Por mástiles y por quillas! Me toma por el encorvado patrón de una sumaca de cabotaje. ¡Arriar mi verga de gavia! ¡Ah, lodazales! Las más elevadas galletas se hicieron para los más feroces vientos, y esta galleta-cerebro mÃa navega ahora entre el correr del celaje. ¿He de arriar eso? Ah, nadie salvo un cobarde arrÃa su galleta-cerebro en tiempo de tempestad. ¡Qué jaleo, allà arriba! Lo tomarÃa incluso por sublime, si no supiera que el cólico es un mal ruidoso. ¡Ah, tomad medicamentos, tomad medicamentos!
