Moby Dick
Moby Dick La tarde estaba bastante avanzada cuando el pequeño Musgo fondeó marineramente y Queequeg y yo desembarcamos; así que no pudimos atender ningún asunto ese día, al menos ninguno salvo la cena y la cama. El posadero de la Posada del Surtidero nos había recomendado a su primo Oseas Hussey, de Los Calderos del Beneficio[20], al cual declaró propietario de uno de los hoteles mejor cuidados de todo Nantucket; y por añadidura nos había asegurado que el primo Oseas, como él le llamaba, era famoso por sus guisos de chowder. Resumiendo, nos insinuó claramente que nada mejor podíamos hacer que buscar el beneficio de Los Calderos del Beneficio. Pero las indicaciones que nos había dado de dejar a estribor un almacén amarillo hasta que avistáramos una iglesia blanca a babor, y entonces dejar ésa del lado de babor hasta que arribáramos a una esquina tres puntos a estribor, hecho lo cual preguntáramos entonces al primer hombre que encontrásemos dónde estaba el sitio; estas retorcidas indicaciones suyas al principio nos desconcertaron, especialmente porque al emprender el camino Queequeg insistió en que el almacén amarillo —nuestro inicial punto de partida— debía estar del lado de babor, mientras que yo había entendido a Peter Coffin decir que estaba en el de estribor. No obstante, a fuerza de tantear un poco en la oscuridad, y requerir alguna vez a algún pacífico habitante para indagar el camino, al final llegamos a algo que no admitía equivocación.
