Moby Dick
Moby Dick Por fin, hacia el mediodÃa, tras la despedida final de los jarcieros del barco, y cuando el Pequod hubo sido remolcado fuera del muelle, y la siempre concienzuda Charity viniera en una ballenera con sus últimos regalos… un gorro de dormir para Stubb, el segundo oficial, su cuñado, y una Biblia de repuesto para el mozo… una vez que todo esto sucedió, los dos capitanes, Péleg y Bildad, salieron de la cabina, y Péleg, dirigiéndose al primer oficial, dijo:
—Bueno, señor Starbuck, ¿estáis seguro de que todo es correcto? El capitán Ajab está enteramente dispuesto… acabo de hablar con él… Nada más que traer de tierra, ¿eh? Bien, llamad entonces a todos los tripulantes. Reunidlos aquÃ, a popa… ¡Que un rayo les parta!
—No hay necesidad de expresiones profanas, por mucha que sea la prisa, Péleg —dijo Bildad—, pero id, amigo Starbuck, y cumplid nuestros deseos.
