Moby Dick
Moby Dick Como Queequeg y yo estamos ya patentemente embarcados en esta empresa de la pesca de la ballena; y como esta empresa de la pesca de la ballena de algún modo ha llegado a estar considerada entre los hombres de tierra firme una ocupación más bien poco poética o encomiable; es por eso que me colma la ansiedad por convenceros a vos, vosotros hombres de tierra firme, de la injusticia que con ello se ha cometido sobre nosotros, cazadores de ballenas.
En primer lugar, puede considerarse casi superfluo establecer el hecho de que entre la gente en general la empresa de la pesca de la ballena no se considera a un mismo nivel que lo que se conocen como profesiones liberales. Si un extraño fuera presentado en cualquier misceláneo círculo social metropolitano, poco mejoraría la opinión general de sus méritos si se le presentara a la concurrencia como, digamos, un arponero; y si, emulando a los oficiales navales, añadiera las siglas P. C. B. (Pesquería de Cachalotes y Ballenas) a su carta de visita, ese proceder sería considerado preeminentemente presuntuoso y ridículo.
