Moby Dick
Moby Dick Stubb era el segundo oficial. Era nativo de cabo Cod; y de ahà que, según los usos locales, se le llamara un hombre del Cabo. Despreocupado, ni cobarde ni valiente, aceptaba los peligros tal como venÃan, con aire de indiferencia; y enzarzado en el momento crÃtico más perentorio del acoso, obraba con calma y serenidad, como un oficial ebanista contratado para todo el año. Bien humorado, fácil de trato, y descuidado, presidÃa su lancha ballenera como si el más mortÃfero de los encuentros no fuera sino una cena, y su tripulación entera los invitados. Era tan puntilloso sobre la confortable disposición de su parte de la lancha como un viejo mayoral de diligencia lo es sobre la comodidad de su pescante. Estando próximo a la ballena, en el propio abrazo de la muerte del combate, manejaba su despiadada lanza de modo intuitivo e impasible, lo mismo que un silbante hojalatero maneja su martillo. Tarareaba sus antiguos aires de rigotán[32] estando flanco con flanco junto al más exasperado de los monstruos. Para este Stubb, la prolongada práctica habÃa convertido las mandÃbulas de la muerte en una butaca. Lo que pensaba de la propia muerte no hay modo de saberlo. Si en verdad pensaba alguna vez en ella, podrÃa plantearse; pero si alguna vez se le ocurrió orientar su mente en esa dirección tras una agradable cena, sin duda, como buen marino, consideró que era una especie de toque de guardia para salir disparado a cubierta, y allà ocuparse en algo que descubrirÃa cuando obedeciera la orden, y no antes.
