Moby Dick

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Libro III. (Duodécimo), Capítulo I. (Marsopa hurra).— Ésta es la marsopa común que se encuentra por todo el globo. El nombre es denominación mía propia; pues hay más de un tipo de marsopas y algo ha de hacerse para distinguirlas. La llamo así porque siempre nada en animadísimas manadas, que sobre el ancho mar se lanzan una y otra vez hacia el cielo como las gorras en una aglomeración del cuatro de julio. Su aparición generalmente es saludada con gozo por el marinero. Plenas de buenos espíritus, invariablemente llegan de las olas de marejada a barlovento. Son de los individuos que viven siempre en viento. Se las considera augurio de buena suerte. Si vos mismo podéis contener tres vivas al observar este avispado pez, entonces, que el Cielo se apiade de vosotros; el espíritu de divino recreo no está en vos. Una bien alimentada marsopa hurra regordeta os proporcionará un galón sobrado de buen aceite. Y el fino y delicado fluido extraído de sus mandíbulas es enormemente valioso. Tiene demanda entre los joyeros y relojeros. Los marineros lo ponen en sus piedras de afilar. La carne de marsopa es buena de comer, como sabéis. Puede que nunca se os haya ocurrido que una marsopa lanza chorros. Efectivamente, su chorrear es tan pequeño que nunca es discernible con mucha claridad. Pero la próxima vez que tengáis oportunidad, observadla; y entonces veréis al propio gran cachalote en miniatura.


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