Moby Dick
Moby Dick (Junto al palo mayor; Starbuck apoyado en él.)
Más que igualada está mi alma[53]; está sobrepujada, ¡y por un loco! Insufrible punzada, ¡que la cordura deba rendir armas en tal campo! Pero él barrenó muy profundo, ¡y reventó de mà afuera mi entera razón! Creo ver su impÃo final; mas siento que debo ayudarle a alcanzarlo. Quiéralo, o no lo quiera, lo inefable me ha atado a él; me arrastra de un cable que no tengo cuchillo con que cortar. ¡Horrible viejo! A quien está por encima de él, le grita… SÃ, serÃa un demócrata para todo lo de arriba; ¡mirad cómo gobierna sobre todo lo de abajo! ¡Oh!, veo claramente mi miserable labor… obedecer rebelándome; y peor aún, ¡odiar con un toque de compasión! Pues en sus ojos leo cierta lóbrega desdicha que a mà me anularÃa, si es que en mà estuviera. Sin embargo, hay esperanza. El tiempo y la marea fluyen con amplitud. Al igual que el pequeño pez de colores tiene su globo de vidrio, la odiada ballena dispone de todo el redondo mundo acuático para nadar. Su propósito, insultante al Cielo, puede que Dios lo desvÃe. AlzarÃa el ánimo, si el corazón no fuera como el plomo. Mas mi entero reloj se ha agotado; mi corazón, la pesa que todo controla, no tengo llave con que alzarlo de nuevo.
(Un estrépito de juerga desde el castillo.)
