Moby Dick
Moby Dick ¡Salve, santa desnudez de nuestras bailarinas!… ¡Heeva-Heeva! ¡Ah, TahitÃ, velada abajo, palmeada arriba! TodavÃa descanso en vuestra estera, ¡pero la suave tierra se ha retirado! ¡Observé cómo erais tejida en el bosque, estera mÃa!, verde el dÃa que de allà os traje; ahora bastante gastada y marchita. ¡Ay de mÃ!… ¡ni tú ni yo podemos soportar el cambio! ¿Cómo entonces, siendo asÃ, ser trasplantado a aquel cielo? ¿Escucho los rugientes arroyos del pico de agujas de Pirohiti, cuando se precipitan de los riscos y anegan las aldeas? ¡La ventisca! ¡La ventisca! ¡A enderezar el espinazo y a combatirla! (De un salto se pone en pie.)
Marinero portugués
¡Cómo se alza la mar golpeando contra la amurada! ¡Alerta para tomar rizos, queridos! Los vientos se han puesto a cruzar espadas, en seguida atacarán desordenadamente.
Marinero danés
¡Crujid, crujid, viejo barco! ¡Mientras crujáis, resistiréis! ¡Bien hecho! El oficial os mantiene ahà firme. ¡No se asusta más que la fortaleza insular de Cattegat, allà situado para luchar contra el Báltico, con cañones azotados por la tormenta en los que el salitre se acumula!
4.º marinero de Nantucket