Moby Dick
Moby Dick Yo, Ismael, era uno de aquella tripulación; mis gritos se habían alzado junto a los demás; mi juramento había sido soldado junto a los suyos; y por mor del pavor en mi alma, más fuerte grité, y más remaché y roblé mi juramento. En mí había una sensación salvaje, mística y leal; la inextinguible contienda de Ajab parecía mía. Con ávidos oídos escuché la historia de ese monstruo asesino contra el cual yo y todos los demás habíamos prestado nuestros juramentos de violencia y venganza.
