Moby Dick
Moby Dick En tercer lugar: hace unos dieciocho o veinte años, el comodoro J…, que entonces comandaba una corbeta de guerra americana de primera clase, dio en estar cenando con un grupo de capitanes balleneros a bordo de un barco de Nantucket, en el puerto de Oahu, en las islas Sándwich. Girando la conversación hacia las ballenas, el comodoro se permitió ser escéptico en lo tocante a la sorprendente fortaleza que les era atribuida por los caballeros profesionales presentes. Perentoriamente negó, por ejemplo, que una ballena pudiera golpear su sólida corbeta de guerra de tal modo que le causara el equivalente a un dedal de fuga. Bien está; pero hay algo que viene después. Unas semanas más tarde, el comodoro zarpó en este inexpugnable navío hacia Valparaíso. Mas en el camino fue detenido por un corpulento cachalote que le suplicó tener con él unos instantes de trato confidencial. Ese trato consistió en propinar al navío del comodoro tal encontronazo que, con todas sus bombas funcionando, éste se dirigió directamente al puerto más cercano para tumbar el casco y reparar. No soy supersticioso, pero considero providencial la entrevista del comodoro con esa ballena. ¿No fue Saúl de Tarso convertido de su descreimiento por un sobresalto similar? Os lo digo, el cachalote no admite tonterías.