Moby Dick
Moby Dick Lionel, al parecer, estaba en camino a «John Ferdinando», como llama a la moderna Juan Fernández. «En nuestro trayecto hacia allí», dice, «alrededor de las cuatro de la mañana, cuando estábamos a unas cuatrocientas cincuenta leguas de la costa de América, nuestro barco sintió un terrible golpe, que puso a nuestros hombres en un estado de consternación tal, que apenas sabían qué pensar, o decir dónde estaban; y todos empezaron a prepararse para la muerte. Y, efectivamente, el golpe fue tan repentino y violento, que dimos por sentado que el barco había golpeado contra una roca; pero cuando el asombro hubo pasado un poco, lanzamos el plomo, y sondeamos, y no tocamos fondo. * * * *
»Lo repentino del choque hizo a los cañones saltar en sus cureñas, y varios de los hombres salieron despedidos de los coys. ¡El capitán Davis, que estaba acostado con la cabeza encima de un cañón, fue lanzado fuera de su cabina!» Lionel continúa entonces para imputar el choque a un terremoto, y parece fundamentar la imputación afirmando que un gran terremoto, más o menos sobre ese momento, provocó, efectivamente, grandes daños en tierras españolas. Pero no me extrañaría mucho que, en la oscuridad de esa temprana hora de la mañana, el choque hubiera sido en realidad causado por una ballena no avistada, que hubiera golpeado verticalmente el casco desde abajo.