Moby Dick
Moby Dick La razón ostensible por la que Ajab no fue a bordo del ballenero del que hemos hablado fue ésta: el viento y el mar presagiaban tormenta. Pero incluso si no hubiera sido éste el caso, quizá aun asà —juzgando por su subsecuente conducta en similares ocasiones— no le habrÃa abordado si es que hubiera sido que, mediante el proceso del saludo, hubiera obtenido una respuesta negativa a la pregunta que formuló. Pues, como se descubrió finalmente, no le interesaba confraternizar ni siquiera durante cinco minutos con ningún otro capitán, a no ser que pudiera aportar algo de esa información que él tan absorbentemente buscaba. Aunque todo esto pudiera quedar inadecuadamente estimado si aquà no se dijera algo de las peculiares costumbres de las naves balleneras cuando se encuentran en mares foráneos, y especialmente en un caladero común.
