Moby Dick
Moby Dick Disponiendo ahora ante mí de una noche, un día y de aún otra noche posterior en New Bedford, antes de poder embarcar para mi puerto de destino, tornose asunto de preocupación dónde iba yo a comer y dormir mientras tanto. Era noche de aspecto muy poco claro; qué digo, noche muy oscura y lúgubre, fría, que cortaba, y desabrida. No conocía a nadie en aquel lugar. Con ansiosos rezones me había sondado el bolsillo, y sólo había sacado unas pocas monedas de plata… Así que, donde quiera que vayas, Ismael, me dije a mí mismo mientras permanecía en medio de una lóbrega calle, con mi bolsa al hombro, y comparando las tinieblas hacia el norte con la oscuridad hacia el sur… donde quiera que en tu sabiduría puedas decidir alojarte para pasar la noche, mi querido Ismael, asegúrate de preguntar el precio, y no seas muy escogido.