Moby Dick
Moby Dick De nuevo, también en países montañosos, donde el viajero está continuamente rodeado por anfiteátricas alturas, desde algún afortunado punto de vista captaréis aquí y allá fugaces vislumbres de los perfiles de ballenas definidos a lo largo de las ondulantes crestas. Pero para ver estas vistas debéis ser un ballenero de cuerpo entero; y no sólo eso, sino que, si deseáis regresar de nuevo a ellas, debéis cercioraros de anotar la exacta intersección de longitud y latitud de vuestro inicial punto de vista, pues si no —así de fortuitas son esas observaciones de las colinas— vuestro preciso punto de vista inicial requerirá un laborioso redescubrimiento; como las islas Salomón, que aún siguen incógnitas, aunque en una ocasión el engolado Mendanna las recorriera y el viejo Figueroa las reseñara.