Moby Dick
Moby Dick De lo engañoso de esa fama aventurera da fe el hecho de que casi el setenta por ciento de las múltiples ediciones existentes en castellano son ediciones abreviadas o adaptadas. No deben de ser muchos los libros en los que se dé una proporción —que más cabrÃa llamar desproporción— semejante. Quizá la Odisea y la Iliada, y probablemente el Quijote, que a mà se me ocurran, sean los únicos que puedan igualársele en este aspecto. Ahora bien, no siendo un logro menor que, aunque sólo sea en un anecdótico dato, una novela pueda compararse con las obras citadas, sin duda este logro será enorme si, como ocurre con Moby-Dick, la común desproporción no es en realidad una mera anécdota, sino el sÃntoma de compartir unos valores de mucho más calado. Y enorme será el mérito del autor, si su objetivo fue precisamente el de que su obra compitiera con los grandes clásicos en sus mismos planteamientos.
