Moby Dick
Moby Dick No es quizá enteramente por ser la ballena tan en demasía untuosa por lo que los hombres de tierra firme al parecer consideran con aborrecimiento su ingesta; aparentemente, de alguna manera, esto surge de la consideración antes mencionada: a saber, que un hombre coma algo recién matado en el mar, y lo coma, además, a su propia luz. Sin duda, el primer hombre que mató un buey fue considerado un asesino; quizá lo colgaron; y si los bueyes le hubieran sometido a juicio, qué duda cabe que lo hubieran hecho; y ciertamente que lo merecía si es que un asesino lo merece. Id a un mercado de carne una noche de sábado y mirad las multitudes de bípedos vivos que observan las largas filas de cuadrúpedos muertos. ¿No quita esa imagen un diente a la mandíbula del caníbal? ¿Caníbales? ¿Quién no es un caníbal? Os digo que será más propicio para el nativo de las Fiji que preparó en salazón a un enjuto misionero en su bodega, en previsión de la inminente hambruna… será más propicio, digo, para ese previsor nativo de las Fiji, el día del Juicio, que para vos, civilizado e ilustrado gourmet, que claváis ocas al suelo y os dais un festín con sus abotargados hígados en vuestro paté-de-foie-gras.