Moby Dick
Moby Dick En su momento la afirmación de Flask resultó cierta. Igual que antes el Pequod se inclinaba abruptamente hacia la cabeza del cachalote, ahora, por el contrapeso de ambas cabezas, recuperó su equilibrada quilla, aunque penosamente forzada, como bien podéis suponer. Así, cuando a un lado izas la cabeza de Locke, te inclinas hacia ese lado; pero ahora, en el otro lado, iza la de Kant y vuelves otra vez donde estabas; aunque en muy lamentable tribulación. De este modo, algunas mentes siguen por siempre equilibrando la lancha. ¡Oh, vosotros, necios!, arrojad todas esas cabezas de trueno por la borda, y entonces flotaréis ligeros y derechos.
Al disponer del cuerpo de una ballena franca, una vez traída al costado del barco, normalmente tienen lugar los mismos preliminares que en el caso de un cachalote; sólo que en el último caso se corta la cabeza entera, mientras que en el primero los labios y la lengua se retiran aparte y se izan a cubierta junto con todo el consabido hueso negro unido a lo que se llama la cabezada. Pero nada de esto se había hecho en la presente ocasión. Los cuerpos de ambas ballenas se habían dejado caer a popa, y el barco cargado de cabezas se asemejaba no poco a una mula portando un par de sobrecargadas alforjas.