Moby Dick
Moby Dick En primer lugar, sorprende el contraste general entre estas cabezas. Ambas son suficientemente grandes, ciertamente; mas en la cabeza del cachalote existe una cierta simetrÃa matemática de la que, lamentablemente, carece la cabeza de la ballena franca. Hay más carácter en la cabeza del cachalote. Cuando la observas, involuntariamente le concedes a ella inmensa superioridad en cuanto a dignidad generalizada. En el ejemplo presente, además, esta dignidad está acentuada por el color de sal y pimienta de la parte superior de la cabeza, indicio de edad avanzada y gran experiencia. En breve, es lo que los pescadores llaman técnicamente una «ballena de cabeza gris».
Fijémonos ahora en lo menos disÃmil de estas cabezas… a saber, los dos órganos más importantes, el ojo y el oÃdo. Muy atrás en el costado de la cabeza, y bastante abajo, cerca del ángulo de las dos mandÃbulas de la ballena, si buscáis cuidadosamente, veréis finalmente un ojo sin pestañas, que creeréis el ojo de un joven potro; asà de desproporcionado está respecto a la magnitud de la cabeza.