Moby Dick
Moby Dick Atendidas sus necesidades, Derick partió; pero no habÃa alcanzado el costado de su barco, cuando casi simultáneamente desde los topes de ambos navÃos, se avistaron ballenas; y tan ansioso del acoso estaba Derick, que sin detenerse a dejar a bordo la lata de aceite y el cebador de lámpara, dio la vuelta a su lancha y partió tras los leviatanes cebadores de lámparas.
Ahora bien, al haber surgido la caza a sotavento, él y las otras tres lanchas que pronto le siguieron tenÃan una ventaja considerable sobre las quillas del Pequod. HabÃa ocho ballenas, un hato normal. Apercibidas del peligro, avanzaban todas en un frente, con gran velocidad derechas en viento, rozando sus flancos tan cerca como tantos troncos de caballos uncidos. Dejaban una extensa estela, como si continuamente desenrollaran un extenso pergamino blanco sobre el mar.