Moby Dick
Moby Dick El predestinado dÃa llegó y, tal como estaba previsto, encontramos al barco Jungfrau, de Bremen; Derick De Deer, capitán.
En una época los más grandes pueblos balleneros del mundo, los holandeses y germanos ahora están entre los que lo son menos; mas aquà y allÃ, a intervalos muy amplios de latitud y longitud, todavÃa ocasionalmente te encuentras con su bandera en el PacÃfico.
Por alguna razón el Jungfrau parecÃa verdaderamente ansioso de presentar sus respetos. Estando todavÃa a cierta distancia del Pequod, braceó en facha, y arriando una lancha, su capitán fue transportado hacia nosotros de pie, impacientemente a proa, en lugar de a popa.
—¿Qué es lo que tiene ahà en la mano? —gritó Starbuck, señalando algo que el germano sujetaba oscilando—. ¡Imposible!… ¡Un cebador de lámpara!
—No es eso —dijo Stubb—, no, no, señor Starbuck, es una cafetera; viene a hacernos el café, es el jarramano; ¿no veis esa gran lata allà a su lado?… Ésa es su agua hirviendo. ¡Oh!, no tiene nada de extraño, es el jarramano.
—Id por ahà —gritó Flask—, es un cebador de lámpara y una lata de aceite. No tiene aceite, y viene a pedir.
