Moby Dick
Moby Dick Y no sólo héroes, santos, semidioses y profetas comprende el entero censo de nuestra orden. Todavía hay que nombrar a nuestro gran maestro; pues, como los reyes de los antiguos tiempos, no encontramos las aguas de cabecera de nuestra fraternidad en nada inferior que en los propios grandes dioses. Esa portentosa historia oriental va ahora a ser narrada a partir de los Sastras, que nos hablan del pavoroso Vishnú, una de las tres personas de la principal de las deidades de los hindúes; nos hablan de este divino Vishnú como nuestro Señor… Vishnú, que por la primera de sus diez encarnaciones terrenales ha distinguido y santificado por siempre a la ballena. Cuando Brahmán, o el dios de dioses, dicen los Sastras, decidió crear el mundo tras una de sus periódicas disoluciones, engendró a Vishnú para que presidiera sobre la obra; mas los Vedas, o libros místicos, cuya lectura pareciera haber sido indispensable para Vishnú antes de comenzar la creación, y que por tanto deben haber contenido algún tipo de sugerencias prácticas para jóvenes arquitectos, estos Vedas reposaban en el fondo de las aguas; así que Vishnú se encarnó en una ballena y, zambulléndose en ella hasta las mayores profundidades, rescató los volúmenes sagrados. ¿No fue este Vishnú un ballenero, entonces?, ¿lo mismo que un hombre que cabalga un caballo es llamado un caballero?
¡Perseo, san Jorge, Hércules, Jonás y Vishnú!, ¡ahí tenéis un equipo! ¿Qué club, sino el de los balleneros, puede tener unos orígenes similares?