Moby Dick
Moby Dick No fue mucho después del hundimiento del cuerpo que desde los topes del Pequod se escuchó un grito anunciando que el Jungfrau estaba de nuevo arriando sus lanchas; aunque el único chorrear a la vista era el de un rorcual, una especie de ballenas incapturable a causa de su increíble potencia natatoria. No obstante, el chorrear del rorcual es tan similar al del cachalote, que los pescadores poco diestros a veces lo confunden. Y, consecuentemente, Derick y todas sus huestes estaban ahora acosando a este inaproximable bruto. Largando el Virgen toda la vela, salió tras sus cuatro jóvenes quillas, y así todos desaparecieron a sotavento, todavía en resuelta y esperanzada persecución.
¡Ah! Muchos son los rorcuales, y muchos son los Dericks, amigo mío.