Moby Dick

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Entretanto, mientras así permanecíamos embelesados, los ocasionales súbitos frenéticos espectáculos en la distancia daban prueba de la actividad de las otras lanchas, todavía ocupadas en trabar las ballenas en la frontera de la turba; o quizá llevando la guerra al interior del primer círculo, donde gozaban de abundante espacio y algunas cómodas opciones de retirada. Mas la visión de las rabiosas ballenas trabadas que de vez en cuando salían lanzadas de un lado a otro a través de los círculos no resultó ser nada ante lo que finalmente se presentó a nuestros ojos. En ocasiones, al estar aferrado a una ballena más poderosa y alerta de lo común, es costumbre buscar paralizarla por medio del seccionamiento o inutilización de su gigantesco tendón de cola. Se practica arrojando una zapa de descarnar de mango corto, a la que se sujeta un cabo para halarla otra vez de vuelta. Una ballena herida en esta parte (como después supimos), aunque según parecía, no eficazmente, se había soltado de la lancha, llevándose con ella la mitad de la estacha del arpón; y en la extraordinaria agonía de la herida estaba ahora revolviéndose entre los rotantes círculos, llevando como Arnold, el solitario jinete desesperado, en la batalla de Saratoga, la desolación dondequiera que iba.




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