Moby Dick
Moby Dick ¿Mas cómo es eso, Ismael? ¿Cómo es que vos, un simple remero de la pesquerÃa, pretendéis conocer algo de las partes subterráneas de la ballena? ¿Acaso el sabio Stubb, subido sobre el cabrestante, dio conferencias sobre la anatomÃa de los cetáceos; y con ayuda del molinete exhibió en alto un espécimen de costilla? Explicaos, Ismael. ¿Podéis plantar una ballena adulta en vuestra cubierta para que sea examinada, lo mismo que un cocinero pone un cochinillo asado en el plato? Con seguridad que no. Habéis sido un testigo fiable hasta aquÃ, Ismael; mas cuidaos de cómo os arrogáis el privilegio exclusivo de Jonás; el privilegio de disertar sobre las vigas y las viguetas; los pares, parhileras, durmientes y puntales que forman el armazón del leviatán; e igualmente sobre los depósitos de sebo, las lecherÃas, mantequillerÃas y queserÃas de sus intestinos.
Confieso que, desde Jonás, pocos balleneros han penetrado mucho bajo la piel de la ballena adulta; sin embargo, yo he tenido la fortuna de gozar de una oportunidad de diseccionarla en miniatura. En un barco en el que servÃ, se izó a cubierta en una ocasión una pequeña crÃa de cachalote, por su bolsillo o bolsa[130], para hacer con él vainas para los ganchos de los arpones y las puntas de las lanzas. ¿Pensáis que dejé pasar esa oportunidad sin emplear mi hachuela de lancha y mi navaja, y romper el sello y leer todo el contenido de esa joven crÃa?