Moby Dick
Moby Dick En su poderosa mole, la ballena ofrece tema de lo más propicio sobre el que extenderse, expandirse y, en general, explayarse. Aunque quisierais, no podrÃais comprimirla. Por derecho propio deberÃa ser tratada sólo en imperiales folios. Por no hablar de nuevo de los estadios suyos desde espiráculo a cola, y las yardas que mide alrededor de la cintura, pensad sólo en las gigantescas involuciones de sus intestinos, que se albergan en ella como grandes cables y maromas arrollados en el sollado de un barco de la lÃnea.
