Moby Dick
Moby Dick Sentaos sultanamente entre las lunas de Saturno[134], y considerad al excelso abstracto hombre en sí mismo; y parece un portento, una dignidad, y una aflicción. Pero desde el mismo lugar considerad a la humanidad en masa y, en su mayor parte, tanto contemporánea como hereditariamente, parece una turba de innecesarios duplicados. Mas el carpintero del Pequod, aunque muy humilde, y lejos de constituir un ejemplo de la excelsa abstracción humana, no era un duplicado; por ello ahora aparece en persona en este escenario.
