Moby Dick

Moby Dick

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Hay un Dios que es señor sobre la Tierra, y un capitán que es señor sobre el Pequod… ¡A cubierta!

Durante un instante, en los destelleantes ojos del oficial, y en sus ardientes mejillas, hubierais casi pensado que verdaderamente había recibido el fuego del encañonado tubo. Pero, dominando su emoción, a medio calmar se levantó y, mientras dejaba la cabina, se detuvo un instante, y dijo:

—Me habéis agraviado, no insultado, señor; mas por ello no os pido que os guardéis de Starbuck: os limitaríais a reír; pero que Ajab se guarde de Ajab: guardaos de vos mismo, viejo.

—Se envalentona, pero aun así obedece; ¡una muy prudente valentía, ésa! —murmuró Ajab cuando Starbuck desapareció—. ¿Qué es eso que dijo…? Ajab, guardaos de Ajab… ¡Ahí hay algo!

Utilizando entonces inconscientemente el mosquete como bastón, paseó con frente de hierro de un lado a otro en la pequeña cabina; y al final los espesos pliegues de su frente se relajaron y, devolviendo el mosquete al armero, subió a cubierta.

—Sencillamente, sois un tipo demasiado bueno, Starbuck —dijo en voz baja al oficial; luego, alzando la voz, a la tripulación—: aferrad juanetes y tomad rizos en las gavias, a proa y popa; poned en facha la verga de la mayor; izad estrelleras y desarrumad en la bodega principal.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker