Omu
Omu Al llegar a Sydney con un pequeño capital, y después de conseguir una situación cómoda y tranquila a fuerza de amasar, tomó una esposa y, en lo que a ella se refería, podría haberse retirado al campo, pues en realidad ella le llevaba los negocios. En resumen, la dama llevó el infortunio al corazón y al bolsillo del panadero, y al final se largó con su caja y su capataz. El Filas se refugió bajo un letrero con la pipa y la jarra, se emborrachó, y cuando iba por la quinta pensó en suicidarse: la intención la puso en práctica, pues al día siguiente se embarcó como marinero bisoño en el Julia, y se convirtió en un marino de los Mares del Sur.
El antiguo panadero podría haberlo pasado mejor, si no hubiera sido por su corazón, que era blando y estaba medio quemado. Una palabra gentil le ponía tonto, y a eso se debían casi todos los rasguños que recibió. Dos o tres bromistas que conocían su debilidad solían «tirarle de la lengua» durante las conversaciones, cuando estaban presentes los lobos de mar más avinagrados y coléricos.