Omu
Omu Desde hace unos pocos años, se han establecido misioneros del grupo de Sociedad en las islas de sotavento, donde los nativos los han tratado bien. Así es como, nominalmente, muchas de esas gentes son hoy cristianas y, sin duda a causa de la influencia política de sus educadores, también hace poco tiempo que han prometido fidelidad a Pomarea, la reina de Tahití, una isla con la que siempre mantuvieron un intercambio considerable.
Las Islas Coral reciben sobre todo la visita de los pescadores de perlas, que llegan en pequeñas goletas tripuladas por no más de cinco o seis hombres.
Durante mucho tiempo el negocio estuvo acaparado por Merenhout, cónsul francés en Tahití aunque holandés de nacimiento, del que se dice que en un año envió a Francia perlas por valor de cincuenta mil dólares. Las ostras se encuentran en las lagunas y junto a los arrecifes, y por media docena de clavos al día, o incluso por una compensación menor, se contrata a los nativos para que buceen en su busca.
También se obtiene una gran cantidad de aceite de coco en varios sitios. Algunas de las islas deshabitadas están cubiertas de bosques espesos, y en tierra se ven, en cantidades increíbles, los cocos no recogidos, que caen año tras año. Dos o tres hombres, provistos de lo necesario para extraer el aceite, al cabo de una semana o dos obtendrían lo bastante para cargar una de las grandes canoas marinas.