Omu
Omu EL MEMORIAL CIRCULAR - VISITANTES DE TIERRA
Tras la partida del capitán, desapareció la brisa que llegaba de tierra y, como es habitual en estas islas, hacia el mediodía entramos en una calma chicha. Sólo cabía izar las velas bajas, arriar el foque y estar quietos, balanceados por las olas. La calma de los elementos pareció comunicarse a los hombres y por un tiempo hubo sosiego.
A primera hora de la tarde, tras haber dejado al capitán en Papeete, el maestre volvió al barco. Según dijo el camarero, iban a regresar a tierra tan pronto terminara la cena, con los restantes efectos de Guy.
Al pisar cubierta, Jermin nos evitó deliberadamente y bajó sin decir ni una palabra. Entre tanto, Fantasma Largo y yo nos esforzamos al máximo para esparcir entre los tripulantes el buen criterio y para inculcarles la idea de que con un poco de paciencia y control conseguirían, al fin, lo mismo que con la violencia, y todas estas cosas, sin darles demasiada importancia.
