Omu
Omu LA REINE BLANCHE
No puedo dejar de hacer una breve reflexión sobre la escena con que terminó el capítulo anterior.
La flagelación de jóvenes inculpados, aunque mostrara la disciplina imperfecta de un barco de guerra francés, también se puede considerar en cierta medida una característica de la nación.
En un barco inglés o americano, se azota a los jóvenes o bien junto a la recámara de un cañón o bien se los lleva hasta las rejillas del cuarto de calderas, tal como se hace con los hombres. Pero por regla general, nunca se castiga a un granujilla más allá de sus fuerzas. Raras veces, o nunca, se le arranca un grito. El chico se muerde la lengua, y soporta el castigo como un héroe. Si es posible (que no siempre lo es), se esfuerza por sonreír durante la acción. Y en cuanto a lo de que sus compañeros se compadezcan de él, en realidad siempre hacen burla de su desdicha. Si el azotado de pronto se siente niño y llora, sin duda que los demás más tarde le vapulearán a escondidas en algún rincón oscuro.
