Omu
Omu Durante la marcha, me sentía cada vez más impresionado por lo pintoresco del camino amplio y sombreado. En varios sitios se habían fabricado puentes de madera sólidos sobre grandes cursos de agua, y otros estaban atravesados por un único arco de piedra. En toda la extensión de esa calzada podrían haber galopado tres jinetes a la par.
A tan hermosa avenida —sin punto de comparación, lo mejor que la civilización había hecho por la isla— los extranjeros le han puesto el nombre de «Carretera de la Escoba», aunque no sé por qué razón. Originalmente se planeó para que los misioneros pudiesen viajar de una a otra de sus instalaciones, de modo que rodea casi por completo la península mayor, y se extiende sobre una distancia de no menos de sesenta millas a lo largo de las tierras bajas y fértiles que dan a la mar. Pero por el lado de Taiarapu, o sea la península menor, discurre a través de un valle estrecho, apartado, y por él atraviesa la isla en esa dirección.
El interior deshabitado, lleno de bosques casi impenetrables, de precipicios tremendos y de abruptas elevaciones montañosas es muy poco conocido aun para los propios nativos, motivo por el cual, en lugar de ir directamente de una aldea a otra, todos transitan por la Carretera de la Escoba, rodeando la isla19.