Omu

Omu

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

CAPÍTULO III

MÁS SOBRE EL BARCO

 

Debido a la ausencia de cualquier cosa parecida a una disciplina normal, el velero estaba en una situación de máximo desorden. Al capitán, que por un tiempo se había visto más o menos confinado en su camarote por enfermedad, se le veía poco. Sin embargo, el maestre era tan enérgico como un león joven, y recorría las cubiertas haciéndose oír a todas horas. Bembo, el arponero neozelandés, apenas tenía trato excepto con el maestre, que podía hablarle con fluidez en su propio dialecto. Pasaba parte de su tiempo sobre el bauprés, pescando atunes con un anzuelo de hueso, y a veces despertaba a todos los hombres en medio de la noche cerrada bailando solo algún fandango caníbal sobre el castillo de proa. Pero en general era sumamente callado, aunque había algo en sus ojos que hacía pensar que estaba muy lejos de ser inofensivo.

El doctor Fantasma, después de presentar por escrito la renuncia a su cargo de médico del barco, se consideró un pasajero que iba a Sydney, y se tomó las cosas con mucha calma. En cuanto a la tripulación, los que estaban enfermos parecían maravillosamente ufanos teniendo en cuenta su situación, y los demás, sin ningún desagrado ante la licencia generalizada, pensaban muy poco en el futuro.


Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker