Omu
Omu Con la ayuda de oficiales sensatos, es posible mantener hasta cierto punto sujetos a los marineros más rebeldes en la mar, pero en algún momento los hombres se ven separados de tierra sólo por una amarra, y entonces es difícil contenerlos. Por esta razón, muchos balleneros del Mar del Sur no anclan durante dieciocho o veinte meses consecutivos. Cuando se necesitan provisiones frescas, se dirigen a la tierra más cercana, se ponen al pairo a unas ocho o diez millas de la costa y mandan a tierra un bote para que se compre lo necesario. Los hombres que tripulan veleros como ésos son, en su mayoría, individuos de malvivir de todos los países y razas, recogidos en los puertos sin ley del Mar Caribe y entre los salvajes de las islas. Como a los condenados a galeras, sólo se los puede dominar con látigos y cadenas. Sus oficiales se mueven entre ellos armados con puñales y pistolas, ocultos pero listos para la ocasión.