Omu
Omu LOS SACERDOTES FRANCESES PRESENTAN SUS RESPETOS
Un día o dos después de los hechos que se acaban de relatar, holgazaneábamos en la Calabuza Beretani, cuando nos vimos honrados por la visita de tres sacerdotes franceses y, como casi la única forma en que habían manifestado conocimiento de nuestra existencia los misioneros ingleses había sido dejarnos su tarjeta de visita en forma de un paquete de folletos, no pudimos evitar la idea de que los franceses, al hacernos una visita personal, eran, al menos, mucho más educados.
En esa época, estaban establecidos bastante cerca del sitio en que nos hallábamos nosotros. Un grato paseo Carretera de la Escoba abajo, una cruz rústica entrevista a través de los árboles, y ya se llegaba al sitio más encantador que imaginarse pueda: una loma suave, cubierta por viejos árboles del pan, frente a ella un llano que se escalonaba hasta llegar a un bosquecillo de palmas y, entre ellas, el brillo de las olas azules tocadas por el sol.
