Omu
Omu LA CATEDRAL DE PAPOAR - LA IGLESIA DE LOS COCOS
Los domingos tomé la costumbre de acudir a la principal iglesia nativa de las afueras de Papeete, no muy lejos de la Calabuza Beretani. Se consideraba que era el mejor ejemplo de la arquitectura de Tahití.
En los últimos tiempos, se habían construido lugares de culto atendiendo más que antes a su perdurabilidad. En una época llegó a haber no menos de treinta y seis en toda la isla, pero eran simples cobertizos, ramas atadas con cordeles, y se derruyeron en unos pocos años.
Una de ellas, construida dentro de ese estilo varios años antes, constituía una estructura notable. Mandó levantarla
Pomaré II, que, en esa ocasión, puso de manifiesto todo el celo de un prosélito de categoría regia. El edificio tenía más de setecientos pies de largo, y una anchura proporcional; la poderosa parhilera se apoyaba, a intervalos regulares, en una fila de treinta y seis troncos cilíndricos de árboles del fruto del pan, y en todo el perímetro, las planchas de las paredes se apoyaban en troncos de palmera. El techo —que caía hasta una distancia del suelo igual a la talla de un hombre— era de hojas, y los laterales del edificio estaban abiertos. Esta espaciosa construcción era la Capilla de la Misión Real de Papoar.