Omu
Omu En su mayor parte, la feligresÃa que acude a esta iglesia se compone de la gente más destacada y más rica, es decir, los jefes y sus servidores, o sea los de mayor rango y los más bienaparentes de la isla. En belleza personal y en salud general, esta clase es infinitamente superior a los marenhoar, o personas corrientes, que han estado más expuestos a los peores y más degradantes males de la relación con los forasteros. Los domingos, los primeros siempre visten sus mejores galas, que los llevan a su lucimiento máximo, y no asisten a los oficios obligadamente, como ocurre con algunos de los subalternos; muy por el contrario, están en condiciones de mostrar un exterior atractivo y tienen una mayor inteligencia, de modo que van por voluntad propia.
Por la columnata de troncos que sostiene sus galerÃas, llamé a esta capilla «Iglesia de los Cocoteros». Fue el primer lugar de adoración cristiana que vi en Polinesia, y la impresión que me produjo al entrar durante un servicio fue muy honda. Allà estaban los jefes de aire majestuoso, cuyos padres habÃan blandido los garrotes guerreros, y ancianos que habÃan visto los sacrificios humeantes en los altares del dios Oro. Y, de pronto, un joven nativo tañe con una barra de hierro una campana que cuelga, fuera, de una rama de árbol del pan. En ese mismo lugar a menudo resonó el estruendo de la concha que llamaba a la guerra. Pero veamos qué ocurre dentro.