Omu
Omu LO OCURRIDO EN HAITIHÚ
Menos de cuarenta y ocho horas después de abandonar Nuku-Hiva, nos daba la bienvenida la Isla de Santa Cristina, elevándose azul en la lejanía. Al acercarnos a la playa, pudimos ver los desolados palos negros y el casco esbelto de una nave de guerra; sus mástiles y sus vergas se dibujaban con nitidez contra el cielo. Estaba anclada en la bahía, y resultó ser una corbeta francesa.
Esto llenó de gusto a nuestro capitán, que subió a cubierta, y desde los obenques de mesana la examinó con su catalejo. Originalmente no pensaba fondear, pero al ver que contaría con la ayuda de la corbeta en caso de que se produjeran dificultades, cambió de idea y ancló junto a la nave francesa. En cuanto fue posible bajar un bote, se encaminó a presentar sus respetos al comandante y, sobre todo —supusimos—, a concertar las medidas para apresar a los desertores.
