Omu
Omu WILSON NOS ECHA - PARTIDA HACIA IMEEO
Unas tres semanas después de que el Julia se hiciera a la mar, la situación empezó a ser bastante precaria para nosotros. No teníamos un abastecimiento regular de comida; era menos frecuente la llegada de barcos y, lo que era aún peor, todos los nativos con excepción del bueno del Capitán Bob empezaron a cansarse de nuestra presencia. No era de extrañar, pues estábamos obligados a vivir de su benevolencia, cuando ellos no tenían lo bastante para sí mismos. Además, a veces nos entregábamos a actos de pillaje, como robar cerdos y asarlos en los bosquecillos, algo que en nada complacía a los propietarios.
Así las cosas, decidimos ir a ver al cónsul todos juntos y, dado que él nos había puesto en esos apuros, pedirle un adecuado sustento.
En el momento en que salíamos, los hombres del Capitán Bob prorrumpieron en voces y procuraron impedir que nos marcháramos. Hasta ese momento nos habíamos movido sin trabas; no obstante, que todo el grupo se uniera en una salida colectiva los alarmó, al parecer, pero les aseguramos que no íbamos a asaltar el pueblo, de modo que, después de no poca algarabía, nos dejaron marchar.
