Omu
Omu LA HORTICULTURA EN POLINESIA
Los labradores eran, ambos, hombres sinceros, pero en otros aspectos lo más distintos que se pueda imaginar.
Uno era un yanqui alto, robusto, nacido en las soledades de Maine, cetrino y de cara alargada; el otro era un cockney bajo y menudo, que había abierto los ojos junto al Monumento41.
La voz de Zeke, el yanqui, tenía el timbre de una viola rajada; en cambio, el Corto, como le llamaban sus compañeros, eliminaba todas las aspiradas de las palabras que empezaban con una. Este último, aunque no fuese el hombre más alto del mundo, sí que era un joven bien parecido, de veinticinco años, con mejillas dotadas del saludable rosado sajón, fortalecido por su vida errante, de ojos azules bien abiertos y cabello rubio, abundante y rizado, que cubría una cabeza de bellas líneas.
En cambio, Zeke no era una belleza. Este hombre fuerte y feo estaba bien adaptado para el trabajo manual, y eso era todo. Sus ojos estaban hechos para mirar y no para seducir. Comparado con el cockney, era un hombre serio, más bien taciturno, pero había en él mucho buen humor oculto, después de todo. En lo demás, era franco, de buen corazón, astuto y decidido y, como Corto, analfabeto.
