Omu
Omu Hawai tiene unas cien leguas de perímetro, y una superficie de más de cuatrocientas millas cuadradas. Hasta hace unos pocos años, su interior era casi desconocido incluso para los nativos mismos, que por siglos se abstuvieron de recorrerlo por extrañas supersticiones. Se decía que Pelea, la terrible diosa de los volcanes Mauna Lua y Mauna Kea42, guardaba todos los pasos hacia los amplios valles que se extienden al pie de estas montañas. Se cuentan leyendas en las que la diosa arrojaba de esos lugares a los aventureros impíos con lenguas de fuego. Cerca de Hilo hay un acantilado de azabache: parece un torrente vítreo que se precipitara al mar, pues con ese aspecto se enfrió la lava después de una de aquellas erupciones excepcionales.
En esos valles interiores y en las montañas adyacentes, cubiertas por una vegetación lujuriosa, se refugiaron los animales llevados por Vancouver; allí, sin sufrir ninguna molestia durante mucho tiempo, los rebaños se multiplicaron libremente.