Omu
Omu MOSQUITOS
Por la noche, tras el día de caza, Fantasma Largo y yo, después de una valiente defensa, tuvimos que huir de la casa a causa de los mosquitos.
No puedo dejar de narrar aquí la historia que se cuenta entre los nativos referida a la forma en que se introdujeron estos insectos en la isla.
Unos años antes, el capitán de un ballenero, que había anclado en una bahía cercana, tuvo dificultades con los habitantes, y terminó por presentar sus quejas ante uno de los tribunales nativos pero, al no recibir satisfacción y porque se consideraba agraviado, resolvió tomarse cumplida venganza. Una noche llevó a tierra un viejo tonel de agua podrida, y lo dejó en un cuadro de taro abandonado, donde el terreno estaba húmedo y abrigado. Allí nacieron los mosquitos.
Hice todo lo que pude para saber el nombre de ese capitán, y ahora hago todo lo que puedo para transmitirlo a la posteridad. Era un tal Coleman, Nathan Coleman. El barco era de Nantucket.
Cuando me atormentaban los mosquitos, me servía de gran alivio unir a la palabra «Coleman» otra, de dos sílabas, y pronunciar ambas con gran energía.
