Omu
Omu En el verano de 1842, el autor de este relato, como tripulante de una nave de América del Sur, visitó las Islas Marquesas. En la isla de Nuku-Hiva abandonó su barco, que desde allí continuó su derrotero sin él. En sus vagabundeos por el interior, llegó al valle de Taipí, en el que habitaba una primitiva tribu de salvajes; de allí un marinero amigo que lo acompañaba consiguió escapar poco después. Sin embargo, el autor se vio retenido en una cautividad benévola durante un lapso de cuatro meses, período al cabo del cual escapó en un bote que se había acercado a visitar la bahía.
El bote venía de una nave necesitada de hombres, que poco antes había arribado a un puerto cercano de la misma isla, donde se informó al capitán de la detención del autor en Taipí. Deseoso de aumentar su tripulación, dio la vuelta y «se mantuvo a la expectativa» fuera de la boca de la bahía. Como se consideraba hostiles a los taipis, el bote, tripulado por nativos «tabú» del otro puerto, tocó tierra con un intérprete a la cabeza y con la misión de negociar la liberación del autor. Esto se consiguió al fin, aunque no sin peligros para todos los implicados. En el momento de su huida, el autor padecía una seria cojera.
Una vez que el bote estuvo en alta mar, apareció el barco a la distancia. Aquí empieza esta narración.
