Omu
Omu A decir verdad, las cosas llegaron al fin a tal punto que le dije que de ningún modo tenÃa intención de tolerar sus humos, que si él iba a dárselas de caballero, yo también lo harÃa, y que la cosa no tardarÃa en estallar.
Tras oÃr estas palabras se echó a reÃr con ganas. Después de una conversación divertida, decidimos abandonar el valle tan pronto como pudiésemos hacerlo con las adecuadas consideraciones a la cortesÃa.
Por consiguiente, esa misma noche, durante la cena, el doctor aludió a nuestras intenciones.
Aunque muy sorprendido y desconcertado, Zeke no movió un músculo.
—Peter —dijo al fin con tono grave y tras pensarlo muy bien—, ¿preferirÃas ocuparte de guisar? Es un trabajo fácil, y no tendrÃas que hacer nada más. Paul es más dispuesto, y puede trabajar en el campo cuando le apetezca, y en poco tiempo tendremos algo más agradable para él, ¿verdad, Corto?
Corto asintió.