Omu

Omu

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

CAPÍTULO LXIV

MISTERIOSO

 

Vivía en Tamai un viejo menudo, de aspecto horrible, que recorría el poblado cubierto con un manto de tappa ordinaria, cantando, bailando, haciendo muecas. Nos seguía donde quiera que fuésemos y, cuando los demás no le veían, nos agarraba de la ropa, y hacía señas intimidatorias para que le acompañáramos a algún sitio, a ver algo.

En vano intentamos librarnos de él. Al fin, recurrimos a los puntapiés, e incluso a los coscorrones. Sin embargo, aunque aullaba como un poseso, no se marchaba, ni dejaba de seguirnos. Por último, rogamos a los nativos que nos lo quitaran de encima, pero se echaron a reír, y tuvimos que soportar aquella bendición lo mejor que pudimos.

La cuarta noche de nuestra estancia, cuando volvíamos de hacer varias visitas en el pueblo, en un rincón oscuro giramos en torno a unos árboles, y nos encontramos de improviso con el viejo duende que, como siempre, parloteaba y agitaba las manos. El doctor soltó una maldición, y se alejó de prisa; en cambio, por una razón u otra, yo me quedé donde estaba, resuelto a descubrir qué quería de nosotros ese indecible trasto. Cuando vio que me detenía, se pegó a mí, escudriñó mi cara, y después retrocedió pidiéndome que le siguiera; así lo hice.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker