Omu
Omu Fue después de esta comida cuando la dueña de casa me trajo un manojo de la hierba llamada sinnate (la que usan los marineros para reforzar los bordes de sus capas impermeabilizadas), me dio también una aguja e hilo, y me rogó que de inmediato me hiciera ese sombrero que tanto necesitaba. Con buena mano para la labor —sólo dar unas puntadas para unir las trenzas de material—, terminé el sombrero ese mismo día, y Arfretí, para recompensar mi industriosidad, con sus propias manos color oliva adornó la copa con una cinta de color rojo fuego, cuyos dos largos extremos, que caían por detrás al estilo marinero, me hacían acreedor al título de oriental que me había otorgado Fantasma Largo.