Omu
Omu Partoowye no es más que un conjunto de unas ochenta casas, diseminadas aquà y allá, en medio de un inmenso bosque, donde se habÃan raleado los árboles y se habÃa eliminado el sotobosque. Entre la arboleda corre un arroyo, y la avenida principal lo cruza gracias a un puente flexible de troncos de coco, colocados uno junto a otro. La avenida es ancha y serpenteante, bien sombreada de un extremo a otro: para una mañana matinal, es el paseo más bonito que desear pueda un gandul. Las casas, construidas sin la menor consideración del trazado de la calle, se asoman entre los árboles a cada lado, algunas mirando al paseante a la cara, en tanto que otras, carentes de educación, le dan la espalda. Ocasionalmente se ve una finca rural, cercada por una valla de bambúes, o con un solitario cristal en un marco macizo por el lateral de la vivienda, o con una puerta rústica, extraña, que se abre sobre goznes de madera dislocados. Otras casas, en cambio, están construidas al estilo nativo original, y no importa lo mÃseras y sucias que parezcan algunas de ellas por dentro, pues por fuera todas tienen un aspecto pintoresco.