Omu
Omu La mayor desventaja que tenÃa el doctor era su casi total desconocimiento del vocabulario amoroso de la isla. Pero los condes franceses, se decÃa, hacÃan la corte deliciosamente en un inglés chapurreado y, ¿quién podrÃa impedirle al doctor que lograse otro tanto en melodioso tahitiano? O sea que se puso a ello.
—¡Ah! —le dijo con una sonrisa embrujadora—, oi mikonari? oi leer Biblia? —Ninguna respuesta, ni siquiera una mirada—. ¡Ah! Maitai! Muy bueno leer Biblia mikonari.
Lu, sin moverse, empezó a leer para sà misma, en voz baja.
—Mikonari Biblia leer muy bueno —observó el doctor, una vez más, cambiando de nuevo, con ingenio, el orden de sus palabras. Pero fue inútil, Lu no hizo ni siquiera un gesto.
El doctor calló unos instantes, desesperado, aunque jamás se daba por vencido; después, se tendió junto a ella, cuan largo era, y audazmente empezó a pasar las hojas.