Omu
Omu EL FILÁSTICA
Mientras continuamos nuestra marcha, no puedo dejar de referirme a un pobre diablo que estaba entre nosotros, al que conocíamos por el nombre del Filástica o Filas.
Era un ser inclasificable que se había incorporado a la tripulación como marinero bisoño. Por su excesiva timidez y rareza, se pensó que sería inútil tratar de convertirlo en un hombre de mar, de modo que se lo trasladó a la cámara del capitán como camarero, en tanto que el hombre que antes había cumplido esas funciones, que era un buen marinero, pasó a ocupar el puesto de Filas. Pero este pobrecillo demostró que era tan torpe entre los platos como con los obenques; cierto día, en momentos en que el barco estaba cabeceando, entró a tropezones en la cámara con una gran sopera de madera llena, y quemó a los oficiales de tal modo que no lo olvidaron en una semana. Por consiguiente, fue despedido y volvió al castillo de proa.
