Typee
Typee —Asà es —expresó explosivamente mi compañero, con un exceso de regocijo ante mi confirmación de su teorÃa—; asà es, y es tan recto como un arpón. Partamos enseguida; vamos olvÃdate de todas esas ideas de los taipis y ¡que viva el valle de los Japar!
—Más te vale que sea Japar, querido amigo; ruega al cielo no equivocarte —indiqué con un movimiento de cabeza.
—¡Que asà sea todo eso y mucho más! —gritó Toby ya corriendo—; pero es Japar, no puede ser otra cosa. Un valle tan bello... esos bosques de árboles de pan... los cocoteros... esas espesuras de arbustos de guayaba... ¡Ah, compañero! No te quedes atrás; por todas las frutas deliciosas del paÃs, me muero por estar entre ellas. Vamos, vamos, apúrate, avÃvate, olvÃdate de las piedras, quÃtalas de tu camino a patadas, como yo, y mañana, camarada, te lo prometo, viviremos como reyes. Vamos.
Y diciendo esto, corrió a lo largo del barranco como un demente, olvidándose de mi incapacidad de seguirle el paso. En pocos minutos, sin embargo, después de aminorar la exaltación de su ánimo y detenerse un momento, me permitió darle alcance.